El locutorio ilícito. Vengo tres veces por semana al locutorio. Pero no soporto no ver a mi marido. A veces me paso horas acechándolo desde la acera detrás de la cárcel. Si cuelga su toalla de los barrotes de la celda, eso quiere decir que está allí, que me ve. Puedo gritarle que lo quiero […] ↓ Lire la suite